No hace falta leer detalladamente cada uno de los párrafos para darse cuenta que todos, al menos la gran mayoría, hemos atravesado por estos inconvenientes y entendemos lo complicado que se hace, en primer lugar, pensar una posible temática a abordar, hacer un recorte de la misma, y aún peor, expresar de manera ordenada y clara dicha idea.
La autora en el texto “El proceso de escritura académica: cuatro dificultades de la enseñanza universitaria” hace referencia a esta cuestión y busca develar, de alguna forma, a que se debe esta problemática, que por supuesto, repercute notablemente en el desenvolvimiento de los alumnos dentro de las carreras universitarias. Cabe aclarar que los datos que se manejan en dicho escrito, se valen de estadísticas realizadas por la propia escritora.
El alumno se ve frustrado al no serle fácil poder encarar un trabajo de investigación, a organizarlo, a recortar el campo de estudio con la elección de una correcta metodología y un correcto marco teórico que sustente dicho trabajo. Estas complicaciones se van “arrastrando” a lo largo del cursado, conllevando en casos más drásticos, a la no culminación de la tesina de grado y por ende, a la no obtención del título universitario por el cual tantos años trabajaron.
El primero de los ítems a abordar por la investigación refiere a una primera dificultad, asociada con la perspectiva desde la cual se escribe. La autora afirma que lo más conveniente, y lo que menos se hace, es desarrollar un escrito desde la perspectiva del lector. Esto significa que los trabajos de investigaciones de muchos universitarios, culminan en prosas basadas en los autores retomado, como una especie de “copie / pegue” de conceptos.
Por otra parte, los escritos siguen un lineamiento a partir del cual, las ideas son presentadas según el orden en el cual fueron descubiertas. Esto indudablemente termina en otra gran falencia, la imposibilidad de resaltar cuestiones importantes desde el comienzo, y siguiendo este “orden cronológico”, es recién a última hora y como “gran descubrimiento” que se le presentan al lector. La autora considera que este modelo de escritura tiene que ver también con la poca lectura e interpretación sobre el tema, recurriendo solo a recuperación de la memoria de aquello que se sabe del tema, para luego expresarlo en un papel.
A diferencia de todo lo anterior, el modelo correcto de escritura, el que si tiene en cuenta al lector, es aquel formulado, mayormente, por periodistas y profesionales. Estos desde un comienzo reflejan el propósito de quien lo redacta, en un intento por comunicarle algo al lector y a partir de lo cual, se genera un lenguaje y un contexto compartido entre ambos. Estos escritos, como mencione anteriormente, reflejan un propósito y quien lo redacta, anticipa los rasgos de su destinario y analiza el propósito de su texto.
Para continuar, la autora presenta el segundo punto, el cual tiene que ver con el desaprovechamiento del potencial epistémico de escribir, el cual esta íntimamente relacionado con el aspecto que anteriormente se expuso. En este punto nuevamente se hace una distinción generalizada entre las diferencias de escritos profesionales respecto a universitarios. Los primeros, escritores experimentados, al momento de la escritura, tienen en cuenta al lector para el cual va dirigido así también como al propósito del texto elaborado.
En contraposición a esto, los escritos universitarios presentan el inconveniente de no adecuar el mismo a la conveniencia del lector para el cual va dirigido, así también como la imposibilidad de hacer claro y preciso el propósito de la lectura. La autora considera que estas falencias se deben a que los escritores inexpertos, universitarios mayormente de acuerdo a su clasificación, no logran dar consistencia a sus propios pensamientos ya que escriben desde su propio punto de vista, sin adoptar la perspectiva de destinatario, lo cual obviamente se refleja en la calidad del resultado.
Para concluir, los siguientes aspectos abordados por la autora tienen que ver con la revisión superficial del texto elaborado y la postergación de la escritura. Por supuesto que cada uno de los cuatro puntos están relacionados entre sí, respecto a estos últimos se podría considerar que es justamente que la lectura hasta ultimo momento, la postergación de la escritura y organización de las ideas lo que limita el tiempo para una revisión exhaustiva de las ideas.
Por otra parte, el momento de dicho repaso, no se encara como una posibilidad de poner a prueba, un replanteo del tema, solo se modifican aspectos superficiales. Una solución a estos conflictos, de acuerdo a lo expuesto por la investigación, es que todos aquellos pensamientos, ideas, perspectivas posibles que van emergiendo, vayan siendo materializados desde el comienzo.
En conclusión, en el proceso de enseñanza deben ser consideradas, con carácter obligatorio, la escritura y lectura como prácticas, procesos y representaciones sociales. Es así que el contacto desde temprana edad con estas cuestiones crearan hábitos que le permitirán al estudiante, como futuro profesional, obtener la facilidad y rapidez para poder elaborar escritos propios, con contenidos precisos, profundos, ordenados, y sobre todo, con resultados novedosos para una sociedad.
Por otra parte, cabe aclarar que la superación de estas cuatro dificultades desarrolladas, no es exclusiva responsabilidad de los alumnos, sino de la comunidad universitaria en su conjunto, a modo de dialéctica.