La tradición de la mano de la Posmodernidad
Algunos pensadores
latinoamericanos han decidido entrar a hacer parte del debate sobre la modernidad y para esto es necesario que
dicho intento, no se quede en una mera reproducción imitativa, sino que trascienda a una relectura
y por cierto una re-creación de dichos discursos, a partir de la tradición, es
decir el universo significativo de nuestra América. Sin embargo,
en algunos debates y ensayos que trabajan la problemática de la modernidad, la tradición
permanece oculta; no expresada, desdibujada, como un supuesto que no requiere
de teorización.
La tradición es leída como algo
negativo en la modernidad, de hecho Marshal Berman (1991) considera a la
modernidad como un conjunto de experiencias vitales, en el que están
involucrados la aventura y el poder, el crecimiento y la transformación; pero siempre bajo
la amenaza de que todo se puede destruir, dado su carácter de disgregación y renovación, como la conciencia de
una época que se opone al pasado de la antigüedad y se fundamenta en el futuro.
Esta concepción "negativa" del concepto, es concebir la tradición
como inmovilismo, ignorancia, prejuicio, superstición, reproducción de los sistemas de
valores, de las lenguas, mentalidades y actitudes de pasados remotos, como ese universo que
estaría regulado por reglas y prácticas inalterables que no han estado regidas
por la razón, sino por los sentimientos, los prejuicios, lo irracional y la
magia. La tradición sería como la pre-historia de los pueblos y sociedades.
La
modernidad sería el signo del comienzo de la historia, entendida ésta como un
proceso orientado por la razón instrumental, una historia cuyas supuestas
"leyes", regularidades y claves podían ser develadas por la ciencia,
una historia secular y no una historia sagrada. En definitiva, la tradición o
el estadio de la tradición sería para estos pobladores, la
"oscuridad", la ausencia de la "luz"
del conocimiento impuesta por las clases dominantes para rutinizar la dominación.
Respecto
a los abordajes de la temática “tradición”, existe muy poco enfoque al
respecto, de hecho Anthony Giddens (1999) considera que los orígenes de dichas
carencias se encuentran en la Ilustración del siglo XVIII, en Europa, ya que
ésta fue la que decidió ignorar a la tradición y trató por todos los medios de
desaparecerla. Holbach, citado por Gidden, considera que:
"Los maestros han
fijado durante suficiente tiempo los ojos de los hombres en el cielo;
dejémosles ahora volverlos a la tierra.
Cansados de una teología incomprensible, fábulas
ridículas, misterios
impenetrables, ceremonias pueriles, dejen a la mente humana aplicarse al
estudio de la naturaleza, de objetos inteligibles, verdades perceptibles y
conocimiento útil. Dejen que las quimeras vanas de los hombres desaparezcan, y
las opiniones razonables entrarán pronto en sus cabezas, que parecían
destinadas para siempre al error".
(Gidden, 1999)
La Ilustración presentó un
marco de ideas originales en torno al hombre, la sociedad y la
naturaleza que desafiaron las concepciones de su época arraigadas en una visión
"tradicional" del mundo, dominada por el cristianismo y que
fortalecieron una situación hoy conocida por muchos como moderna. Por lo tanto
es necesario buscar en la historia los orígenes del concepto tradición, para
así contextualizar dicha situación dentro de nuestra realidad. Al parecer,
algunos pensadores de la llamada Ilustración alcanzaron cierto grado de
obsesión por lograr lo "nuevo", situación que explicaría su aparente
ignorancia por esto que aquí denominamos tradición.
"No hay que subestimar la tradición, sino
hay que confrontarla con las formas más avanzadas
de conciencia crítica y tratar de vislumbrar lo
aceptable que pudiera haber en ella"
(Mansilla, 2001)
Como hemos visto en los
aportes anteriores, hay considerable información que es fundamental a la hora
de comprender el proyecto de la modernidad y la posmodernidad como fenómeno subsiguiente,
por lo tanto, es factible concluir que no es posible delimitar una fecha
precisa y marcarla como un punto que indique: "Aquí se inicia la
modernidad" , ya que las épocas no poseen finales tajantes ni determinados;
los sistemas de pensamientos y valores de una época, comienzan con la paulatina
transformación de lo anterior, desde antes de que algún suceso determinado nos
permita darla por concluida; y se dan en un proceso que culminará tiempo
después de que la nueva época haya comenzado
La crisis anteriormente
planteada, las contradicciones de la modernidad y las frustraciones generadas
por las expectativas defraudadas, han sido las que propiciaron que algunos
científicos, pensadores y artistas asumieran cierta distancia frente al
proyecto de la modernidad y sus implicaciones teóricas y prácticas, pues en su lectura de la realidad la
sugieren como un proyecto problemático, en el que sus modelos explicativos ya
no ofrecen respuestas satisfactorias. Por lo tanto, lo que se pretende entender
como postmodernidad, no es más que una prolongación de la modernidad misma;
aunque hablar de postmodernidad es un asunto complicado, es un término muy
amplio en el que cabe casi todo y el que, de acuerdo a algunos autores, se
puede leer en un sentido negativo, como parásito de "modernidad".
La principal diferencia que
existe entre estas y que de alguna forma intentaremos rescatar a lo largo de la
investigación, radica en que mientras el artista moderno miraba al futuro
negando el pasado, en una búsqueda incesante por innovar; el artista posmoderno
se fusiona con el pasado y ya no cree en una continuidad progresiva. El arte
comienza a ser pensado como una suerte de “bricolaje”, como mezcla y
recopilación de estilos, con libre creación. Se reproducen los elementos estilísticos
del pasado al mismo tiempo que se los desemantiza.
“El núcleo de la postura
postmoderna esta en reconocer que puesto que el pasado no puede destruirse,
lo
que hay que hay que hacer es volver a visitarlo, con ironía, sin ingenuidad"
(Guinassi
1994)
En suma, es importante entender
al Modernismo para entender los porque del Posmodernismo, entender al pasado y
sus tradiciones ya que de algún modo, se convertirán en la materia prima a
explotar; el posmodernismo descompondrá ese pasado en fragmentos sacándolos de
su contexto original par luego resignificarlos en uno nuevo.
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