miércoles, 15 de agosto de 2012

La tradición de la mano de la Posmodernidad


La tradición de la mano de la Posmodernidad


Algunos pensadores latinoamericanos han decidido entrar a hacer parte del debate sobre la modernidad y para esto es necesario que dicho intento, no se quede en una mera reproducción imitativa, sino que trascienda a una relectura y por cierto una re-creación de dichos discursos, a partir de la tradición, es decir el universo significativo de nuestra América. Sin embargo, en algunos debates y ensayos que trabajan la problemática de la modernidad, la tradición permanece oculta; no expresada, desdibujada, como un supuesto que no requiere de teorización.

La tradición es leída como algo negativo en la modernidad, de hecho Marshal Berman (1991) considera a la modernidad como un conjunto de experiencias vitales, en el que están involucrados la aventura y el poder, el crecimiento y la transformación; pero siempre bajo la amenaza de que todo se puede destruir, dado su carácter de disgregación y renovación, como la conciencia de una época que se opone al pasado de la antigüedad y se fundamenta en el futuro. Esta concepción "negativa" del concepto, es concebir la tradición como inmovilismo, ignorancia, prejuicio, superstición, reproducción de los sistemas de valores, de las lenguas, mentalidades y actitudes de pasados remotos, como ese universo que estaría regulado por reglas y prácticas inalterables que no han estado regidas por la razón, sino por los sentimientos, los prejuicios, lo irracional y la magia. La tradición sería como la pre-historia de los pueblos y sociedades.

La modernidad sería el signo del comienzo de la historia, entendida ésta como un proceso orientado por la razón instrumental, una historia cuyas supuestas "leyes", regularidades y claves podían ser develadas por la ciencia, una historia secular y no una historia sagrada. En definitiva, la tradición o el estadio de la tradición sería para estos pobladores, la "oscuridad", la ausencia de la "luz" del conocimiento impuesta por las clases dominantes para rutinizar la dominación.

Respecto a los abordajes de la temática “tradición”, existe muy poco enfoque al respecto, de hecho Anthony Giddens (1999) considera que los orígenes de dichas carencias se encuentran en la Ilustración del siglo XVIII, en Europa, ya que ésta fue la que decidió ignorar a la tradición y trató por todos los medios de desaparecerla. Holbach, citado por Gidden, considera que:

"Los maestros han fijado durante suficiente tiempo los ojos de los hombres en el cielo; dejémosles ahora volverlos a la tierra. Cansados de una teología incomprensible, fábulas ridículas, misterios impenetrables, ceremonias pueriles, dejen a la mente humana aplicarse al estudio de la naturaleza, de objetos inteligibles, verdades perceptibles y conocimiento útil. Dejen que las quimeras vanas de los hombres desaparezcan, y las opiniones razonables entrarán pronto en sus cabezas, que parecían destinadas para siempre al error".
                                                                                                                                            (Gidden, 1999)

La Ilustración presentó un marco de ideas originales en torno al hombre, la sociedad y la naturaleza que desafiaron las concepciones de su época arraigadas en una visión "tradicional" del mundo, dominada por el cristianismo y que fortalecieron una situación hoy conocida por muchos como moderna. Por lo tanto es necesario buscar en la historia los orígenes del concepto tradición, para así contextualizar dicha situación dentro de nuestra realidad. Al parecer, algunos pensadores de la llamada Ilustración alcanzaron cierto grado de obsesión por lograr lo "nuevo", situación que explicaría su aparente ignorancia por esto que aquí denominamos tradición.

 El mundo contemporáneo, basado en los logros de la ciencia y la técnica, no resulta tan positivo y promisorio como lo creen sus apologistas, al parecer, para algunos autores es necesario plantear una apología sobre la modernidad y en su afán por lograrlo optan por descalificar la situación tradicional, señalándola de retrógrada y perniciosa, asumiendo como argumento el hecho de considerarla perteneciente a un mundo pre-industrial; sin embargo, parece que estos pensadores no han considerado que la modernidad "occidental" trae consigo una profunda desilusión que atraviesa diversos campos de la actividad humana.

"No hay que subestimar la tradición, sino hay que confrontarla con las formas más avanzadas
                                               de conciencia crítica y tratar de vislumbrar lo aceptable que pudiera haber en ella"

(Mansilla, 2001)

Como hemos visto en los aportes anteriores, hay considerable información que es fundamental a la hora de comprender el proyecto de la modernidad y la posmodernidad como fenómeno subsiguiente, por lo tanto, es factible concluir que no es posible delimitar una fecha precisa y marcarla como un punto que indique: "Aquí se inicia la modernidad" , ya que las épocas no poseen finales tajantes ni determinados; los sistemas de pensamientos y valores de una época, comienzan con la paulatina transformación de lo anterior, desde antes de que algún suceso determinado nos permita darla por concluida; y se dan en un proceso que culminará tiempo después de que la nueva época haya comenzado


La crisis anteriormente planteada, las contradicciones de la modernidad y las frustraciones generadas por las expectativas defraudadas, han sido las que propiciaron que algunos científicos, pensadores y artistas asumieran cierta distancia frente al proyecto de la modernidad y sus implicaciones teóricas y prácticas, pues en su lectura de la realidad la sugieren como un proyecto problemático, en el que sus modelos explicativos ya no ofrecen respuestas satisfactorias. Por lo tanto, lo que se pretende entender como postmodernidad, no es más que una prolongación de la modernidad misma; aunque hablar de postmodernidad es un asunto complicado, es un término muy amplio en el que cabe casi todo y el que, de acuerdo a algunos autores, se puede leer en un sentido negativo, como parásito de "modernidad".


La principal diferencia que existe entre estas y que de alguna forma intentaremos rescatar a lo largo de la investigación, radica en que mientras el artista moderno miraba al futuro negando el pasado, en una búsqueda incesante por innovar; el artista posmoderno se fusiona con el pasado y ya no cree en una continuidad progresiva. El arte comienza a ser pensado como una suerte de “bricolaje”, como mezcla y recopilación de estilos, con libre creación. Se reproducen los elementos estilísticos del pasado al mismo tiempo que se los desemantiza.
 

           “El núcleo de la postura postmoderna esta en reconocer que puesto que el pasado no puede destruirse,
                                            lo que hay que hay que hacer es volver a visitarlo, con ironía, sin ingenuidad"
                                                                                                                                  (Guinassi 1994)

En suma, es importante entender al Modernismo para entender los porque del Posmodernismo, entender al pasado y sus tradiciones ya que de algún modo, se convertirán en la materia prima a explotar; el posmodernismo descompondrá ese pasado en fragmentos sacándolos de su contexto original par luego resignificarlos en uno nuevo.

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